SERENATA

A Leonor

Leonor querida, tu amante espera
que oigas sus cantos de amor destellos
pues que su lira por vez primera
[canosa?] canta tus hechos bellos
sal a tu reja que con mi canto

restañar quiero tu acerbo llanto,
sal a tu reja,
y oye de amores la tierna queja.

Tu eres del prado de mis amores
la flor más pura que guardar quiero,
tu de mi eterno jardín de flores
eres la sola flor que venero.
Oye mi canto, que él, habla al alma,
pues es de amores la eterna palma.
Oye mi canto,
que es de amor puro, recuerdo santo.

Tu de mis sueños y mis ficciones,
eres la antorcha de luz más pura,
tú eres la Musa que a mis canciones,
das candor santo, paz y dulzura.

Mis alabanzas, hijas de amores,
flor te proclaman de todas flores;
mis alabanzas,
son de tu cielo las esperanzas.

Con pobre lira mientras tu sueñas,
visiones vagas y caprichosas,
trovas de amores diré halagüeñas
para tus gracias, que son hermosas.
Yo que te adoro por tu belleza,
te aclamo diosa por tu terneza [sic].
Yo que te adoro,
quiero que seas mi gran tesoro.

Es tu suspiro, como el arrullo
que [canta?] triste tórtola amante;
y tu voz pura, como el murmullo
del arroyuelo, su son constante.
Tus bellos ojos, son mi alegría,
mi grande dicha, mi firme guía.
Tus bellos ojos,
dan a mi pecho, tristes enojos.

Tus rizos rubios, del sol parecen
bucles robados, por tu hermosura.
Tus gracias todas en si encarecen
de Virgen bella la donosura.
Mi pobre lira, trémula e inquieta
canta tus gracias que amor le inspira.
Mi pobre lira,
tus grcias canta, que amor le inspira.

En sueños, de oro, tu imagen viva,
mi amante alma reconociera;
Por eso ha sido y es tu cantina
dichosa amante que allí te viera.
Amores bellos, que mis cantares
[…] felices, allá en tus lares.
Amores bellos,
de Dios tan solo puros destellos.

Adiós querida que ya la aurora
va desplegando su manto de oro,
y el avecilla bella y cantora
canta sus trinos, en santo coro.
Sal a tu reja y del errante
trovador, oye palabra amante.
Sal a tu reja,
y el adiós oye del que se aleja.

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